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Mostrando entradas de mayo, 2011

El sueño II / Parte IV

A pesar de todo uno tiene que regresar ¿sabes?, y no se me ocurre nada bueno para escribir, y escribo sobre esto. Todo es ficción. Un vuelo a mitad de todo y sentirse muerto. Siempre hago lo que quiero (últimamente no).
Tengo demasiada información en el cerebro y soy como una regadera. De alguna manera podré salir, aunque exista un infinito espacio vacío.
Los insectos siguen apareciendo como pequeñas mensajeras de la locura. La vida misma se ha convertido en paisajes y fotografías.
Un cuadro entero de las situaciones fantásticas, un lugar que no existe y que de alguna manera regreso a él como si fuera mio.
Siempre se debe buscar una forma de transmitir mensajes: pequeños textos mentales. Todo en un instante y la eternidad definida como nada: la armonía que se justifica.


El barco

Sigue el barco flotando como siempre, entre el mar a la luz del medio día. Siempre con los mismos tripulantes en espera de una solución a los problemas internos. El barco a la mitad de la nada flotando en la mente de alguien que lo sueña, metido en su cerebro, metido a la mitad de la noche.
El barco que navega azul con aquellos humanos invitados por la mente de su creador. En la nave, en los consuelos de una vida que no puede controlar. Aquellos personajes que se crean entre el agua, como la vida misma. En aquel flotar solitario está aquella mujer que los lleva uno a uno a popa y los mira una y otra vez. La elección. Los atajos mentales que ha creado para cada uno. Todos en el barco.
Se pregunta su creador al amanecer si existe en esto algo nuevo que contar: una nueva línea.

Cuaderno de trabajo

Terminé hoy un cuaderno de trabajo que me regaló Rob hace tiempo. Gracias, no hay nada más hermoso que regalarme un lugar donde escribir =)






Dejo un bello recuerdo del último concierto de Blonde Redhead que quedó en dicho cuaderno:



Simone Pace, Amadeo Pace y Kazu Makino.

El pianista

Pienso en una canción apropiada para el momento que se construye. Veo tus manos en un movimiento que sólo tú puedes realizar a la mitad de la noche, tus manos delgadas en el corte blanco y negro. Antes de tocar la primera nota volteas a verme. Sonríes (a mí), mientras me indicas que es mi turno. ¡Es tarde!, te indico y contestas: Lo sé.
Tocas para los dos mientras amanece en este cuarto lleno de cuadros viejos, de olor a fruta. Pienso en esto que no es más que la vida misma: la felicidad.
Felicidad a manera de la verdadera felicidad. Bondad y un aire a paz. No contratiempos. Estar a tu lado por mucho tiempo, en el tiempo de todos y en nuestro tiempo. Debes irte. Me pides que te bese. La última nota. Correr por las escaleras.
Me preguntas cuesta abajo algo que no recuerdo. Sonrió mientras seguimos corriendo, entonces tomo tu mano para contestar: eres todo, eres un sueño.