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El pianista

Pienso en una canción apropiada para el momento que se construye. Veo tus manos en un movimiento que sólo tú puedes realizar a la mitad de la noche, tus manos delgadas en el corte blanco y negro. Antes de tocar la primera nota volteas a verme. Sonríes (a mí), mientras me indicas que es mi turno. ¡Es tarde!, te indico y contestas: Lo sé.

Tocas para los dos mientras amanece en este cuarto lleno de cuadros viejos, de olor a fruta. Pienso en esto que no es más que la vida misma: la felicidad.

Felicidad a manera de la verdadera felicidad. Bondad y un aire a paz. No contratiempos. Estar a tu lado por mucho tiempo, en el tiempo de todos y en nuestro tiempo. Debes irte. Me pides que te bese. La última nota. Correr por las escaleras.

Me preguntas cuesta abajo algo que no recuerdo. Sonrió mientras seguimos corriendo, entonces tomo tu mano para contestar: eres todo, eres un sueño.


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