lunes

Cuatro

Un chico en ropa deportiva sube al autobús.
Una chica en ropa deportiva [ajustada] sube al autobús.
Un chico en ropa deportiva sube al autobús.
Ella ríe cual ave que sabe de su territorio.
Los otros dos miran de forma altiva el paisaje.
Tres en un asiento para dos, ella ríe más fuerte.
Los dos susurran, ella como gran musa posa sobre ellos.
La sangre nos rodea, los pensamientos vuelan.
Uno la toma por la cadera, la acomoda.
El otro acaricia su pierna, una columna griega.
Tres en un lugar para dos, los dos la observan.
Ella carcajea como la reminiscencia del mar.
El agua nos incendia.
Él la besa y el otro observa mientras se sostiene de la escena,
Ella ríe nuevamente, pequeño botón.
Transparente, dureza.
Ellos la observan; es la mujer más hermosa del lugar.
La toman; la disfrutan.

Miro el centro de mi mano, no tengo a quien llamarle.
Cierro lo ojos, respiro profundamente. Wrong. 

 




viernes

otro e-mail

Hola. Agradezco el tiempo de escribirme. Tus deseos fueron enviados a mis papás y ellos también te saludan. Lamento escuchar que el año pasado no fuera bueno, espero pronto arregles lo necesario para que este año sea más leve. No tienes por qué pedirme perdón, quiero señalar que no estoy enojada, sólo he aprendido con el tiempo a pasar mi vida con personas con las que me siento bien y de quienes pueda aprender. No es necesario vernos, como te digo, no tengo nada en contra tuya. Tú también eres una buena persona, eso jamás lo dudé. Vive y valora lo que tienes con tus amistades, seguro aprendiste algo de esto, ahora verás la vida con ellos de una forma distinta. Agradezco tus buenos deseos y son recíprocos. Espero que mi educación no se confunda con interés. Saludos y que el año mejore, todo depende de ti.

e-mail

I
Te escribo desde una hoja de Word y lo señalo porque me importan estos detalles de forma (soy editora), la tipografía cambiará cuando llegué a tus ojos.
II
Es importante escribir, una habilidad que te permite conectarte con el mundo que construyes, todo lo que ves es tu mundo, siempre que pienso eso me resulta escalofriante, pensar que nadie vive en la realidad tangible, como lo decía Barthes (generación Matrix).
Por otro lado, me alegra leerte y me atrevo a pedirte que, si algún día lo publicas, cambies mi nombre. Es una petición que siempre pido a quienes que me han mencionado en sus textos
III
Eso me hace pensar en los problemas existenciales, como cuando tu bandeja de entrada parpadea una y otra vez porque tienes correos de gente incompetente que no sabe hacer su trabajo y tienes que resolver a la brevedad porque parece asunto de vida o muerte… La muerte… El otro día estaba leyendo El mito de Sísifo de Camus [eso me recuerda la pronunciación, un amigo mío fue corregido por un pelele de la librería (más fea de Puebla) Profética y le dijo “Se dice Quéimus” a lo cual yo me reí porque le dije que en realidad se diría “Kamiu” con la “u” pequeñita] donde menciona el suicidio y la muerte, me parece justo arrojar todo al vacío si algo no funciona.
IV
Por otro lado yo estoy en crisis pero no lo escribo desde una trinchera, lo digo con orgullo, siento un poco de entropía en mi vida.
V
Espero pronto vivir sola y no tener contacto humano más que el de los correos de oficina y los alumnos que no saben ni escribir su nombre y por supuesto los tuyos si es que aún quieres escribirme.

Sus

sábado

Intro 1.0

La despedida

Cuando pensamos en el adiós todo se convierte en un vacío, automáticamente, aunque no quieras, todo es mitad verdad y mitad mentira, sabes que el trato está roto, jamás será igual la vida. Algo se desquebraja, como la pintura de una pared vieja, como la piel por las mañanas, como la gente que camina en la calle. Todo se torna de un color delicado, suave, como la piel de un durazno. Entiendes que el mundo ya no es el que construíste con tu semejante, con tu compañero de juegos y debes seguir, se prefiere estar sola que vivir inmersa en un espacio medio construído.

Un adiós es un cuchillo en los pies y debes desangrarte como un tributo a los dioses, debes pagar el precio de los instantes de felicidad: la heroína de nuestro tiempos.

Sabes que debes hablarlo pero comprendes también que todo es un telón enmedio de una puesta en escena, prefieres no enfrentarlo porque sabes que las luces te apuntan, que te observan que nada será igual después de que todo salga de tu boca; te controlas, quieres llorar, te controlas, lloras, te controlas y sólo dices una palabra: un verbo performativo.


lunes

Intro 1.0

El olvido

Algunos momentos pueden tornarse demasiado oscuros y no entiendes cómo has llegado.
El camino es largo, hoy no estoy del lado correcto.
Mi corazón se inunda y me reclama el sentimiento, no sé cómo explicarle.
Tiempo, siempre se dice eso, tiempo.
El tiempo no funciona para mí, no existe, tal vez dé un pequeño giro para regresar a la tranquilidad que sentía hace unos años.
Lloro porque tal vez mi sensibilidad es la llama ardiendo de todo lo que no culminó.
Trazar los caminos y dar vuelta porque ya no puedes avanzar.
No creí sentirme así por un simple signo.
Todo es significado, debo aprender a controlarlos.
El árbol se está cayendo, espero se hunda pronto en el mar.
Un día simplemente navegará a contracorriente.
Me pregunto cómo es el olvido: una calca, una foto, algo que nunca existió.
Piensas entonces que en realidad nunca me amaron como se enunció.
Todo es fuego, aún el sentimiento más profundo de dolor y soledad.
Miedo, un terrible miedo cuando te encuentras en el espejo.
Te repites que todo estará bien pero sabes que no será así.
Debes volver a empezar.
No puedes, sigue observándote.



miércoles

La novena ola

Sostuve cada segundo que viví a tu lado, cada palabra de tu boca, cada respiro que me compartías para que duraran en mi memoria. Sostuve cada encuentro como una forma de vivir y que me hacía sentir parte del mundo. Sostuve tus ojos junto a los míos y te sonreía para expresar lo mucho que te amaba. Siempre sentiré por ti  un calor tan cercano a la ternura y a la pasión de los animales. Siempre mantendré un mar dentro de mi corazón que sólo pertenece a ti. Siempre recordaré las flores que crecieron entre nosotros, los pajaros que nos mecían y el mar de la madrugada. Siempre recordaré tu risa y la forma en que comías esa última cereza. Fuimos todos los colores de Cai Guo-Qiang, el cielo fue el tiempo.