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h o l a

Me siento cansada y me quedé en casa para detenerme un poco. Me quedé en cama porque estoy completamente desvanecida y con mucha información en la cabeza que quiere descansar pero también salir. Siento que los nudos no dejan de apretarse.
Mirar atrás, no arrepentirte y tratar de solucionar problemas, uno tras otro porque nunca tienen fin, aceptar las consecuencias y vivir afligidos por tus decisiones. Nunca me dijeron que estar en este momento sería así de difícil, tal vez sólo queda cruzar el camino sin observar, pensar que todo estará bien y dormir para evitar que una ola de tristeza y pesadumbre te arrastre a la orilla. 
Siento que regreso siempre al mismo lugar, una y otra vez. Me encantaría hablar contigo de este sentimiento pero es un lujo que ya no puedo permitirme. No queda más que seguir, correr temerosa para que nadie me alcance y hacer lo mejor posible. 
Debo seguir.



Such a pretty house
And such a pretty garden
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Diario de sueños

No tengo idea de lo que pasa últimamente así que dejaré un registro para no perder la fecha.
Hoy mientras tú estabas dormido, yo encontré una puerta abierta, siempre cierro esa puerta antes de acostarme. En la mañana entendí el mensaje y qué es lo que debo hacer. Tal vez sea el momento de empezar a transferir el calor de los metales.
1. Necesito una mesa. 2. Necesito una lámpara de escritorio. 3. Necesito tiempo, tal vez ese que he desperdiciado en insomnio. 
Me siento lista para escribir y también me siento lista para empezar un diario de sueños, tal vez es ahí en donde están las respuestas a mis alucinaciones auditivas.  Lo sé y todo aquello que está dentro de esta casa lo sabe. No lo dejaré entrar y ahora seré la vigilante de mi propia familia. Jamás abandonaré este cuarto, ese que aquel hace más de 20 años fue testigo de la primera vez que me quedé parada viendo por horas la luz de la madrugada, tal vez siempre ha querido hablarme y no lo entendía, tal vez siempre estuvo en mi me…

Vampiro

-Bienvenida, pasa, dime... ¿por qué has tardado tanto? -Estaba ocupada. -Tú siempre estás ocupada pero aquí también todo mundo lo está.
Doy un paso adentro, todo es sangre y materia entre amplificadores de diversos tamaños y voltajes, sospecho que todo está en el mismo lugar, doy otro paso tímidamente entre el linde de piedra y el aterciopelado aroma a polvo. 
-Dime, ¿tienes un cable de plug a canon?  -Déjame ver... por más cables que tengas siempre hace falta uno. -Y siempre hay uno que sobra. -No tengo, pero puedo hacer la entrada, sólo necesito un cuchillo y un cautín.
Sale con pies cansados y noto que ya no es tan jovén como lo recordaba, un halo de luz pasa por su cabeza, veo canas.
Pienso en aquella ocasión en que terminamos acostados en esta misma alfombra, todos con sonrisa de gato, yo me quedé dormida después de un terrible miedo que entró por mis oídos, hace un año volví a escuchar ese sonido que casi me vuelve loca, como los pájaros que chocan en tu ventana.
-Sí tengo caut…

No tengo miedo

I
En los últimos días no he parado de pensar en cómo empezamos a cultivar el miedo colectivo, ese miedo que serpentea entre las masas como un virus que no tiene control. Así lo ha dicho Chomsky, Thoreau y (a su manera) Powell. Pero no vengo a hablarte de teoría...
Sabemos que el Estado mexicano tiene la obligación de darnos seguridad y no lo está haciendo, ¿qué pasa? Sólo tienes que observar a tu alrededor para contestar. No estamos seguros, nadie. No sabes si, cada vez que sales de casa, volverás; es un hecho, no estoy infiriendo nada. ¿Qué debemos hacer?
Por los casos tan lamentables que se han vivido en la ciudad, no sólo esta semana, los últimos años, leo y escucho comentarios como "a lo hombres también nos matan", " a nosotros (hombres) también nos violentan", sí incluso son mayoría, pero la violencia que ejercen contra ustedes (hombres) son con otros fines, otros motivos, otras formas; a las mujeres nos están matando por ser mujeres y la forma es previa humi…

Suspiro

Escucho la máquina doblar una y otra vez los pliegos, un mecanismo autónomo, sintético. Todo es instantáneo, hipnótico, me imagino en un acto de igual forma como se desdoblan los procesos.
Algo me llama a este lugar y mi mente aprende un nuevo movimiento, pensar en el sexo y relacionarlo, ¿con quién? ¿A quién invitar? Una lista pasa por mi cabeza: imagino cuerpos, cualidades, destrezas, conocimientos, experiencia... no quiero perder mi tiempo. Quedan 5, 6.
Un frío me invade, me abrazo y cierro los ojos. Una vez más aparece la sensación de hambre, colapso en mis entrañas. Cuerpos, sensaciones, aromas, sonidos, pasos, sudor y agua. Imagino un banquete lleno de hazañas y formas por descubrir.
Saciar un vacío dirigido, ese acelerador: tú y yo y los otros, explorar los límites, repetir, cansancio, hartarse. Entonces pasa el deseo por mi boca, muerdo mis labios. Pueden ser 7. ¿Por turnos? ¿Por temporadas? ¿Por fin de semana? Un método con resultados cuantitativos pero sobre todo cualitat…

En la sangre

Me preguntas cómo me siento. No lo sé. ¿Me contestas o te contesto? Siempre es arriba, y cada vez más grande. Respirar es difícil, siempre hay alguien que ocupa su lugar: está ahí mirándome desde arriba, sí es ello, esto.

Se ríe de mí, me aprieta y me dice que todo estará bien. No quiero. No quiero. No quiero.

Está conmigo y contigo y con nosotros. ¿No te parece maravilloso? Un mundo en tu ojo derecho, otro en el izquierdo. Todos juntos en un camino que se acorta, que te invita a pasar.

Acepta, uno, dos, tres, cuatro, ¿puedes verlo? ¿Por qué te sintes sola? Siempre estuvimos contigo, sólo necesitabas llamarme, cuatro, tres, dos, uno. Acepta.

No, no te estás volviendo loca.


Texto perdido

Desliza suavemente sobre mi lengua, baila efervecentemente entre los pliegues de forma cálida y burbujeante: un camino de espuma que se dilanta. Mi boca. Más.

Me hablas sobre lo importante de estar solos y te digo que es cierto que la soledad es el mejor lugar en el que podemos estar.

Me hablas sobre ese viaje por lugares fríos y la fotofobia que desarrollaste, yo te cuento de mi fotofobia (aún la tengo cuando estoy deprimida). Te cuento de la fe y la sensación de ansiedad.

Un abrazo y una petición. Tus ojos.