miércoles

Olfato

[clorfenamina]

Riegan el jardín y siento el golpe en la nariz; es comezón junto con dolor, se ve venir una serie de estornudos, uno a uno hasta que pueda perder el equilibrio o el aliento.

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En la antigua Roma, tener una nariz grande era signo de buen líder y amante. No sé si sea algo de esas dos figuras pero me queda claro un don:

Puedo oler a una pareja que conversa, las notas de un hombre quien no desayunó, su aliento me golpea cada vez que habla, ella huele a embarazada, ese olor a hormonas y fruta echada a perder. Siento náuseas, volteo y huelo a un joven desalineado, quien no se ha bañado y su chamarra sin lavado apesta a marihuana. Decido girar y una mujer emana notas de perfume barato olor durazno y maquillaje de farmacia, se me revuelve el estómago. Y sin querer me llega la peste de alguien quien ha tomado por días antibióticos, ese tufo a queso con tintes agrios.

Puedo oler todo y es insoportable, el olor de niños mugrosos o adultos quienes se bañan de noche acumulando el sudor de madrugada, olor a sangre de menstruación, el cigarro en la ropa, a mujeres con melenas apestosas de días sin pasar shampoo, alientos de consumo sólo de cafeína y nada de alimento. Esto es el infierno.

Un golpe en la nariz, todo vuelve a su lugar, se va la percepción, me alegra, respiro, no hay registro.

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