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jueves

Identificación

Una línea fría cruza por mi vientre, entre cuatro se parte y me congela: mi última esperanza. Me estiro y mi brazos se posan sobre mi cabeza, mi mano derecha se engancha a mi brazo izquierdo y lo ciñe con violencia, como una raíz de orquídea (la ansiedad) que invade, "no soy yo", me digo mientras trato de no ver la pantalla en negro y blanco.

Dos, tres, cuatro me rodean y me observan: tocan, contemplan, comentan. Todos estamos en esta orquesta. No me gusta que me toquen, evito todo contacto posible [tengo miedo]. Cierro los ojos por un momento y me imagino en el fondo de una piscina, cuando caen las luces de la noche, las veo, las imagino; regreso al rito y una serie de preguntas me distraen, sigue el escaneo, se concentran en ciertas zonas y suena el disparador, salen una a una las imágenes, no las quiero ver, cierro los ojos y me encuentro dentro una noche entre el olor a árboles y miel [quiero salir corriendo]. Coloca de nuevo el instrumento y con cortesía me preguntan y vuelven a preguntar, me citan instrucciones, me he enterrado las uñas; estoy de pie.

En una posición, sola, me conforto y cierro mi mano derecha y la aprieto, miro fijamente el frente, a un punto de fuga y repito "no soy yo", una luz blanca se sobrepone, hay un frío entre placas.



martes

Desdoblamiento

Me encuentro en esta habitación llena de soledades, gente abandonada y con tristezas; todos estamos aquí y todos nos contemplamos como una forma de consolarnos. Succionan todo lo que está dentro de ti, se vuelve un río: la sangre explota sobre las paredes como una fruta partida a la mitad. No hay dolor entre los espacios y la sal que corre entre las venas es el manantial que siempre esperé.

No hay tiempo, sólo parpadeos lentos y el regocijo que vivo entre el pasto y flores pequeñas; te saludo hundida en este lugar, te sonrío desde abajo como un anhelo y un deseo de volver a despertar. Muevo mis manos a diversos ritmos, desde arriba se ve como un saludo.

Me veo inocente y violentada, me veo y te veo como las dos que siempre hemos sido (tal vez cuatro). Me extiendo entre los brazos de todos, que me llevan y me invitan, me sientan y me cargan (veo mis pies rebotar y el compás de los zapatos). Me tiembla la mano a la menor provocación, la sostengo con la otra; las piernas son dos garzas a punto de volar, mi corazón es un ligero barco y mi espalda un atardecer.

No hay sonidos que perduren, sólo ojos y luces que atraviesan en diagonal; quiero ir a casa.


lunes

No me siento

Camino rápido para llegar a casa
He prendido la computadora lo más pronto posible
Encuentro mensajes que debo contestar [trabajo]

Sí, me espera todo un universo
Dolor y pesadumbre en los ojos
Te digo que siempre es la misma rutina
Un clic

El dolor no se quiere ir
tengo miedo de que el medicamento se agote
No quiero encontrarme



No me siento.

jueves

Fiebre

febris, is, f. (ac. -im, -em; abl. -i, -e), fiebre // Febris, la Fiebre (divinidad).




Dicen que la fiebre mata y reconstruye el cuerpo del enfermo. Ayer por la tarde no se si tuve fiebre o sólo estaba en un proceso de reconstrucción; sólo recuerdo el sudor que me recorría mientras trataba de dormir y la luz que se mezclaba con el dolor por la tarde. La fiebre que dilata, envuelve.

Reconocer la belleza, me digo, de la enfermedad y pensar en tu cuerpo como una primera persona por el total control y la conciencia de saber que existes a través del dolor. El dolor como un paliativo de lo que llaman poesía. El llamado de mi yo desde este punto que me pregunta y que se contesta.

Yo desde esta piedra atada y que está condenada cada día, como Prometeo o expuesta como un Matsui.
Desde mi fiebre te escribo para decirte que todo estará bien y que no existe algo más hermoso que querer envolverte entre pétalos, entre la hierba fresca, que corras conmigo en este camino de nieve, que nos lleve una ola.



Yo desde esta piedra inclinada me elevo y te siento. Fiebre, aceites y líquido entrando por mi cuerpo. Un colibrí se posa en mí, se congela, te escribe.


miércoles

El placer de hablar con uno mismo

Si usted no lo sabe (no tiene por qué) el sábado perdí mi celular. Sí, una pérdida mas que un robo sin rostro. Y hasta hace una hora no estaba despierta, sonó el teléfono de mi casa, desde hace mucho tiempo no sonaba a esta hora, ¿me pregunto quién fue? Creo nadie contestó.

Entonces quise ver la hora y me di cuenta que no tenía celular. A eso se resumen mi apego con él, un reloj como primera necesidad. La verdad es que no necesito mucho del celular, si quiero comunicarme con mi gente sólo tengo que abrir Facebook y el chat me da lo que necesito o lo dejo pendiente en mensajes.

Lo voy a extrañar cuando salga otra vez de casa y no tenga qué escuchar mientras me traslado de un lugar a otro, me pregunto si mi ladrón le gustará mi música o ni siquiera se detuvo en ello.

Si debo ser sincera, no extraño mi celular, tal vez pudiera sobrevivir estos tiempos modernos sin él o sólo no me he enfrentado a sus necesidades. No veo la necesidad de comunicarme con terceros, sólo estamos mi yo y yo en esta casa, recuperando ese instinto de hablar conmigo. Siempre, de alguna forma, ha sido así desde pequeña y es un placer que tengo de contarme mi propia vida, de reconstruir los hechos, de pensar e imaginar, nunca necesité un tercero para construir mi discurso, nunca necesité de alguien más para sentirme acompañada.

Debería grabar mis instantes conmigo y eso me recuerda a una compañera que tuve en un trabajo que transmitía lo que hacía gracias a la cámara de su laptop (porque llevaba su lap a pesar de tener una de escritorio como herramienta de trabajo), a través de una página de internet se conectaba en vivo y ejecutaba sus labores, ¿qué puede hacer alguien frente a una computadora por diez o más horas? ¿Extraño? Cada quien construye su mundo y hace sus películas o sus autoetnobiografías.

viernes

Tear down the wall!

No fui al concierto de Roger Waters y será un acontecimiento que lamento. Tal vez pude ir, pero pensé como un adulto y no pretendo gastar dinero (por la reventa) que no tengo. Sí lo sé debí estar en ese concierto, sobre todo porque "Soy fan de Pink Floyd" de nacimiento. Yo crecí en casa escuchando Pink Floyd y debo jactarme de la buena educación musical, no soy de esos fans que van el día del concierto por "una canción" (de esos hay siempre por montones).

Sí debí estar ahí en primera fila. Mi primer desencanto fue saber que el espectáculo es "el mismo" pero sabía que estaba mejorado con la tecnología de nuestros tiempos. No es de mis discos favoritos. Sí debí estar ahí y no fui al concierto de Rogert Waters y será un acontecimiento que lamento. Tal vez pude ir, pero pensé como un adulto, y debí pensar también como una pequeña: tal vez sea su último concierto en México pues no tiene otro disco de Pink Floyd como autor. "Soy fan de Pink Floyd" y ahora detesto más que nunca a los fans de un día, de esos hay por montones en los conciertos.

Mi consuelo son los videos. Creo de los mejores públicos son los fans grandes, pues existe un respeto que no hay entre las pequeñas mentes de los adolescentes y primeros jóvenes adultos. "Soy fan de Pink Floyd" de nacimiento y me jacto de mi buena educación musical. Veré hoy la película, me conforta cuando las cosas no van del todo bien: al final existe la paz, y el recorrido de los adultos termina en la quietud de la monotonía: Tear down the wall!




domingo

Cosas que no puedo hacer

1. Recortar e iluminar

2. Calcular distancias

3. Calcular un grupo de personas en algún lugar

4. Memorizar números

sábado

Soy de la opinión de que cuando la vida dibuja una línea que al fin se revela curva, exactamente curva, es decir, cuando regresa exactamente al punto del que partió, es que en ese punto existían dos posibilidades y elegiste la incorrecta, la que provoca que la contingencia se haya esfumado de tu vida para caer en un abstracto bucle determinista, en un atractor estable; hechizos de estabilidad que hay que romper. Agustín Fernández Mallo: Nocilla Lab.



Resumir años en un párrafo me resultó escalofriante. Lucha intensa por permanecer. Condescendiente en gran medida, un poco de sosiego y el resplandecer de madrugada que se convirtieron en días. Algunas veces es mejor desaparecer sin explicar nada y el contacto se pierde porque el interés desaparece. Hoy regreso al punto de inicio, el de hace cuatro años.

Es bueno admitir errores y partir una vez más de donde me quedé, en aquella calle con lluvia, sobre la misma calle que me lleva ahora a otra casa (no correspondida) con la firme intensión de algún día ser más que una amiga. Algún día... y cuando llegue tal vez ya no me interese. Entonces habré condensado otra persona, el abandono, mi abandono total.


Presagio


Tengo temperatura y no me quiero acostar. Tal vez estoy alucinando pues mi cuarto tiene una extraña textura. Se me antoja dormir placenteramente o leer. Quiero un helado. Tengo calor pero estoy fría. Conversiones cortas. Quisiera saber exactamente qué hacer.

Quiero nadar o tirar de algún lado de mi cuerpo. Se despliega suavemente entre las esquinas, como un ínfimo hilo de un listón, aquel que se asoma tibio entre otros tantos. El subconsciente entre los amaneceres. Cualquier pretexto puede invitarme a despejarme entre las sábanas y el frío del cuarto. La venta amarilla y el viento que se pasea entre el jardín de la casa.

Me deshidrato entre esta multitud que me observa en esta habitación. Siempre los mismos aislantes y terminales de electricidad. Fotones (idénticos) y la fuerza de los iones. No entiendo ni una palabra del texto, tan sólo lo repito en mi cerebro. Frito por tantos enunciados citados. Los números indispensables no tienen resguardo en mi memoria a largo plazo. Quiero entrar en la piscina. Pensamiento en tercera dimensión. No soluciones: son soluciones objetivas. No. Enfrentar las debilidades.

Fiebre entre nosotros y me siento tentada a llamar a un doctor (médico). Píldoras de penicilina, paracetamol y un poco de amoxicilina (encuentro un extraño placer en el tierno zumbido de sus cuerpos blancos en la botella: como gotas químicas, como pies de bailarina, como una marcha de ataque próximo), agujas convexas de tantos milímetro en mí (irritantes con un ligero cosquilleo).




martes

Astigmatismo

(De a-2, el gr. στίγμα -ατος, punto, pinta, e -ismo).


1. m. Fís. Defecto de un sistema óptico que reproduce un punto como una pequeña área difusa.

2. m. Med. Defecto de visión debido a curvatura irregular de la superficie de la córnea y el cristalino.


jueves

Personalidad múltiple III




I get involved, but I'm not advocating,
Got an opinion, yeah!, you're well up for slating,
See you've got a prescription and that makes it legal,
Now I find the excuses overwhelmingly feeble.

You go to the doctor, you need pills for sleeping
Well if you can convince him then, I guess that's not cheating
So your daughter's depressed, well get her straight on the Prozac
But little do you know, she already takes crack.

miércoles

Cuatro oraciones y un halago

1. ¿Sigues tocando?

2. ¿Qué andas haciendo ahorita?

3. Preséntame una amiga buena

4. ¡Vamos a tomar!



El halago del mes:

-¿Por qué no eres hombre?


miércoles

El desengaño II

Podría pretender que no pasa nada debido al gran esfuerzo que controla últimamente mis emociones. No es así, en un taxi a cierta hora de la noche, no pido más que se me lleve a casa (un billete en la mano, mi bolsa con papeles, libros, mi celular y cepillo de dientes).

¿A quién quiero engañar? Sí me gustas y no puedo hacer nada, sólo contemplar aquellos lunares y aquella sonrisa. No definitivamente no, esa es la respuesta que me doy porque soy cobarde y no pienso decirte lo mucho que me gustas. Sí es mi culpa y el taxista me ve y me pregunta el porqué lloro (la consulta mas barata de mi vida en un taxi en menos de 20 minutos). Mi conclusión es que no debo de sentir nada por el momento, debe ser todo estático y a su vez basado en la rutina. Y sí te extraño de vez en cuando y a pesar de tu indiferencia de igual forma serás pagado, no pienso rogarle a nadie un poco de cariño y mucho menos cuando lo único que se quiere de mí siempre es un amistad ¿amigos?

Sigo con mi teoría que mi década de los veinte son de aprendizaje y sentarme a madurar. Se dice que para ser un adulto de verdad, uno debe sufrir, yo no creo en eso. Decidido está que debo trabajar duro por tres años para llegar triunfante como la mujer que siempre se ha formado bajo el camino. Hoy tengo 27 y me siento bien pues me llevo ventaja y me siento amada por personas que han estado toda mi vida y por aquellas que han cruzado mi camino. Tengo 27 y en ese taxi que me trajo de vuelta a casa hoy, comprendí que debo seguir aprendiendo(algo mio y algo suyo). Decidí entonces madurar y dedicarme por completo a lo que me gusta. Llegar victoriosa a los treinta para poder estudiar ---- y seguir escribiendo.
Good-bye (tiny) horses I'm flying over you

domingo

El abandono

Don't say good bye to me,
describe the sky to me
and if the sky falls,
mark my words
we'll catch mocking birds.

Tom Waits: Green Grass.


Me siento totalmente abandonada, pero trato de no pensar en ti. Trato de encontrar distracciones como el trabajo, contar, escribir o dormir. Siento que me caigo, un poco más cada vez. De verdad siento que me caigo y no sé por qué no te das cuenta. Un poco más cada vez. El zumbido otra vez como grillos en la cabeza constantemente. El desengaño y las fotos. Estás ahí parado como siempre esperando una reacción. De mi parte tan sólo estoy quebrada. Veo como siempre, hacia arriba, en las estrellas el regreso a casa: a lo no existente, a los triángulos de tu ojos. Triste y sin un ánimo de consuelo, y no deja de sonar, sigue ahí constante. Tú. El consuelo de saberme distante. Giras: engaño y torpeza.

Sufro de abandono crónico (eso dice el doctor), de oscuridad adulta y el síndrome de la 'amiga'. Sufro del engaño ajeno, víctima de mi buena voluntad junto con mi poder magnífico de creer en que se me da lo mejor siempre (y que no es así).

Es verano y las flores son hermosas, el aroma siempre es nostalgia. Dormir todo el domingo para fingir que todo estará bien en la semana. Conversaciones a medias y verdades ocultas. Aburrido. siempre es mejor no pensar en acciones presentes, un pie siempre hacia el subjuntivo.

Siempre con los ojos tristes a las siete de la mañana. Siempre dispuesta para contestar el llamado. Recuerdo el cortejo y las tardes primeras, las noches de amor a medias, de entregas a medias y de la insatisfacción que finalmente se llenaba con tan sólo verte dormir mientras me abrazabas.

Momentos interminables de soledad pueden hacer que pierda por completo el poco interés que conservo. Ojalá llamaras tan sólo para saludar, cantaras una canción o tuvieras un detalle como lo haces por terceros. Siempre con aquel poder que sólo puedes hacerme doblegar, siempre presente en las pláticas nocturnas, eres completamente años de mi vida.

No encuentro la forma de acercarme y tocarte se convirtió en un lujo. Dolor, mucho dolor. Entiende lo mucho que te extraño.


(silbido) ...remember when you love me.

sábado




La que te escribe soy yo, desde este escritorio, desde esta noche en que todo tiene una forma y un lugar. Después de vivir varias entradas a media ficción, otras de forma completa y un poco de verdad asomada, debo decir que encuentro una infinidad de combinaciones y me siento un poco mal por robar sus vidas, sus formas de ser e incluso los gestos que tanto me gusta describir. Después de todo esto no cabe duda que se cargan con muchos pesares y sentimientos del pasado: algunos buenos, otros malos, pero finalmente son emociones que
trato de escribir.

Tengo que escribir lo que siento, de lo contrario siento un dolor que dura por mucho tiempo y se convierte en algo físico. Tengo que escribir porque muchas cosas me enternecen, otras me sorprenden y algunas sólo trato de transmitir aquello que muchas veces pasamos por alto. Tengo que escribir porque se volvió una necesidad.

Y extraño personas que no están siempre en mi vida, extraño muchas sensaciones, quisiera que otras pasaran.

Rito

Bajo centinelas esperar el atardecer tibio verde, amarillo y gris brilla, brilla, brilla en la punta. Caminar en línea encontrar las s...