Mostrando entradas con la etiqueta discurso científico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta discurso científico. Mostrar todas las entradas

jueves

Identificación

Una línea fría cruza por mi vientre, entre cuatro se parte y me congela: mi última esperanza. Me estiro y mi brazos se posan sobre mi cabeza, mi mano derecha se engancha a mi brazo izquierdo y lo ciñe con violencia, como una raíz de orquídea (la ansiedad) que invade, "no soy yo", me digo mientras trato de no ver la pantalla en negro y blanco.

Dos, tres, cuatro me rodean y me observan: tocan, contemplan, comentan. Todos estamos en esta orquesta. No me gusta que me toquen, evito todo contacto posible [tengo miedo]. Cierro los ojos por un momento y me imagino en el fondo de una piscina, cuando caen las luces de la noche, las veo, las imagino; regreso al rito y una serie de preguntas me distraen, sigue el escaneo, se concentran en ciertas zonas y suena el disparador, salen una a una las imágenes, no las quiero ver, cierro los ojos y me encuentro dentro una noche entre el olor a árboles y miel [quiero salir corriendo]. Coloca de nuevo el instrumento y con cortesía me preguntan y vuelven a preguntar, me citan instrucciones, me he enterrado las uñas; estoy de pie.

En una posición, sola, me conforto y cierro mi mano derecha y la aprieto, miro fijamente el frente, a un punto de fuga y repito "no soy yo", una luz blanca se sobrepone, hay un frío entre placas.



viernes

Pffffff

¿Te acuerdas de ese invierno que no podía dormir? Ha vuelto... y mírame, en pijama aún (cuando ya terminó el día, bueno para otros empieza) creí que así tendría durante el día la sensación de dormir. Hace unas horas estaba viendo el noticiero con mi papá en la sala y nada... así de simple me dormí, como quince minutos. Desperté y sigo viva a esta hora. Veo Lost in Translation  y escucho a Death in Vegas (según yo es Death in Vegas la primera canción que se escucha).

Interrumpí la película porque encontré otro momento: la idea principal de esto que lees, mi insomnio... Recuerdas que no podía dormir y que te despertaba para que me contaras algo, jajaja, sí y siempre despertabas asustado (tu sueño ligero) y me abrazabas y me decías "Duérmete".

Dormir, dormir, siempre pensaba eso mientras me abrazabas, dormir, dormir. Cuando sentías que me movía entonces me abrazabas más fuerte y empezabas a hablar de lo que sólo tú sabes, me explicabas el mundo de otra forma, de una forma más real. Llegaste incluso a preguntarme qué quería saber y recitabas todo lo que sabías del tema jaja al final siempre cantabas una canción. Debo agradecerte pues poco a poco se fue mi insomnio... y te la contagié, siempre me mandabas mensajes a las 2:00 p.m. diciéndome que morías de sueño y que si podía pasar por ti al trabajo. No siempre lo hice.


sábado

Despeje de la incógnita



Siempre con la espera de una esquina mal formada se encuentra el hombre de las 9:15. Recorridos largos entre la idea de lo que cree mirar y mi realidad a bordo de este vehículo. Se pregunta siempre, entre números, el orden perfecto para llegar al mismo punto, nunca hacia atrás, siempre en espera de la variable que le permita salir. Un pan en la mano siempre lleva el hombre de las 9:15, con un olor a flores secas (el contorno de cartón atrapado entre sus orillas). De frente y con mira hacia mí en aquel móvil que parte de lo lejano a lo más próximo, siempre de frente. Pinta una pedazo de pan con su plumón negro, lo mira y desdeñoso lo tira como un bocado al agua, soy un pez.

Rito

Bajo centinelas esperar el atardecer tibio verde, amarillo y gris brilla, brilla, brilla en la punta. Caminar en línea encontrar las s...