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Mostrando entradas de abril, 2012

Del escritor joven ejecutivo

Hace unos días platiqué con un amigo que por fin terminó su novela, una novela de verdad. Lo noté un tanto cansado, por no decir "triste". Me aseguraba que todo a su alrededor se volvió gris y tedioso. Asimilé su postura y traté de entenderlo, sentí algo similar cuando grabé hace muchos años un demo, el cual después de varias tomas detonas un sentimiento de cansancio. Otro punto era la "etapa de creación" la cual es como enamorarse, es la mejor etapa, todo pinta hacia donde quiere ir, de lo que quieres escribir y en todo hay algo de lo que puedes escribir.

En fin, retomo esto por muchas circunstancias, entre ellas los pendientes como la interminable y cansada tesis... tengo todo armado, creo es sólo sentarme a escribir, eso es bueno. La segunda que más me intriga: ¿debo seguir escribiendo? Me puedo hacer la sufrida escritora, la que no tiene apoyo económico, la que no tiene una beca, en fin, interminables pretextos. No, no es eso, no tengo tiempo, de verdad que no …

Cuando el pasado nos alcance

Es extraño sentir que todo está bien y de repente encuentras un mensaje en tu buzón del Facebook, en el cual te informan que vieron a "alguien". Sí lo amaba, tanto que no pude hacerlo en su momento. Así fue, aún recuerdo su cabello en mí. Recuerdo su risa sexy, recuerdo todo en él como algo dorado y un toque de caballero. Lo amaba [tal vez lo siga amando]. Me duele, mucho, y tal vez por eso ahora veo sus fotos en internet y tiene ahora un tono de adulto, de cierta forma ha crecido. Ahí está, y descargo una foto y lo pongo como protector de pantalla para verlo una vez más. Lo vieron en un OXXO, lo vieron brillar y no estaba, quisiera verlo, quisiera platicar con él y que sonría.