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El tiempo según Thomas Mann

Digresión sobre el tiempo 
(Fragmento de La montaña mágica)

Se han difundido muchos conceptos erróneos sobre la naturaleza del fastidio. Se cree que la novedad y el carácter interesante de su contenido "hacen pasar" el tiempo, es decir, lo abrevian, cuando, en realidad, aunque la monotonía y el vacío alargan sin duda algunas veces el instante y la hora y los hacen "fastidiosos" abrevian y aceleran, hasta reducirlos casi a la nada, las grandes y vastas cantidades de tiempo. Por el contrario, un contenido rico e interesante es, sin duda, capaz de abreviar una hora e incluso un día pero, considerado en conjunto, presta al curso del tiempo amplitud, peso y solidez de tal manera que los años ricos en acontecimientos pasan mucho más lentamente que los años pobres, vacíos y ligeros, que el viento barre y que se van volando. Lo que se llama fastidio es, pues, en realidad, una representación enfermiza de la gravedad del tiempo provocada por la monotonía. Los grandes espacios de tiempo, cuando su curso es de una monotonía ininterrumpida, llegan a encogerse en una medida que espanta mortalmente al corazón. Cuando los días son semejantes entre sí, no constituyen más que un solo día, y con una uniformidad perfecta la vida más larga sería experimentada como muy breve y habría pasado en un momento. La costumbre es una somnolencia, o, al menos, un debilitamiento de la conciencia del tiempo, y cuando los años de la niñez son vividos lentamente y luego la vida se desarrolla cada vez más de prisa y se precipita, eso también es debido a la costumbre. Sabemos perfectamente que la inserción de cambios de costumbre o de nuevas costumbres es el único medio de que disponemos para mantenernos en vida, para refrescar nuestra percepción del tiempo, para obtener un rejuvenecimiento, una fortificación, una lentitud de nuestra experiencia del tiempo, y, por esta causa, la renovación de nuestro sentimiento de la vida en general. [...]

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