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El experimento


Muchas veces por orden de ideas uno puede creer que el fin (según un sistema) debe concordar con la cadena de acciones. No es verdad. Planear no sirve en medida de aquellas situaciones que uno no puede controlar: lo único que puedo controlar y hasta cierto punto es el dinero; pero a mí no me gusta el dinero, así que no me sirve esta aseveración.

No me gusta trazar una serie de ideas en la mente (los ya tan famosos "enunciados" creo también le dicen "decretos", no creo en esos poderes de la mente). Muchas veces prefiero concentrarme en cosas brillantes (objetos) pues me aíslan de todo pensamiento más allá del concebido. No es por flojera de pensar, es por necesidad. No me conmueve la miseria, pero no porque sea un mal ser humano, es por sobrevivencia.

Quisiera, a través de esta fiebre controlada, poder entender como ahora tengo más ideas que cuando estoy sana. Tengo miedo que sea un mecanismo de productividad. Lo único comprobable aquí es que me siento bien conmigo y está de fiel testigo mi viaje a la playa.

Pues bien, creo que he encontrado un tema más para mi interminable suspense que escribo desde hace poco. El primer intento he decido quemarlo, no sirve, son sentimientos de mujer: de esos cursis e idiotas; prefiero que se me valore por ser escritor y no por ser una mujer que escribe.


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Mocos Putos!
Tomenla!