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Invernadero



Nada como un invernadero a la mitad del camino para relajar una amistad. No tengo mucho de conocerte pero desde un principio fue algo ligero y fácil de manejar. Debes creer que no es del todo complicado conocerme, primer error: no le hablo a cualquiera.

Conocer a la madre de alguien es complicado, sobre todo si es de quien te gusta. Pero ella aligeró el encuentro con aquel sombrero de cintas cuadradas. Confío en la gente con dicho accesorio, son como los relojes o los pendientes. Entendí porque hablas mucho de ella. Entre plantas flotantes y una lluvia falsa, gritos y manos unidas para escapar. Fresas, gardenias, rosas y tulipanes a la mitad de un verano frío.

Me gustan los lugares así, llenos de vida y verdes con pequeñas estrellas de colores. La humedad y la tierra mojada. Sé que me cuidas tiernamente desde hace poco. Te agradezco mucho sobre todo porque soy nueva en tu vida. Botas y lodo, suéter negro de punto, pañoleta en la cabeza, abrigo negro, perlas negras, gafas de sol, bufanda gris. Ojos grandes, dolor, soledad y cansancio.

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