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sábado

Intro 1.0

La despedida

Cuando pensamos en el adiós todo se convierte en un vacío, automáticamente, aunque no quieras, todo es mitad verdad y mitad mentira, sabes que el trato está roto, jamás será igual la vida. Algo se desquebraja, como la pintura de una pared vieja, como la piel por las mañanas, como la gente que camina en la calle. Todo se torna de un color delicado, suave, como la piel de un durazno. Entiendes que el mundo ya no es el que construíste con tu semejante, con tu compañero de juegos y debes seguir, se prefiere estar sola que vivir inmersa en un espacio medio construído.

Un adiós es un cuchillo en los pies y debes desangrarte como un tributo a los dioses, debes pagar el precio de los instantes de felicidad: la heroína de nuestro tiempos.

Sabes que debes hablarlo pero comprendes también que todo es un telón enmedio de una puesta en escena, prefieres no enfrentarlo porque sabes que las luces te apuntan, que te observan que nada será igual después de que todo salga de tu boca; te controlas, quieres llorar, te controlas, lloras, te controlas y sólo dices una palabra: un verbo performativo.


lunes

Intro 1.0

El olvido

Algunos momentos pueden tornarse demasiado oscuros y no entiendes cómo has llegado.
El camino es largo, hoy no estoy del lado correcto.
Mi corazón se inunda y me reclama el sentimiento, no sé cómo explicarle.
Tiempo, siempre se dice eso, tiempo.
El tiempo no funciona para mí, no existe, tal vez dé un pequeño giro para regresar a la tranquilidad que sentía hace unos años.
Lloro porque tal vez mi sensibilidad es la llama ardiendo de todo lo que no culminó.
Trazar los caminos y dar vuelta porque ya no puedes avanzar.
No creí sentirme así por un simple signo.
Todo es significado, debo aprender a controlarlos.
El árbol se está cayendo, espero se hunda pronto en el mar.
Un día simplemente navegará a contracorriente.
Me pregunto cómo es el olvido: una calca, una foto, algo que nunca existió.
Piensas entonces que en realidad nunca me amaron como se enunció.
Todo es fuego, aún el sentimiento más profundo de dolor y soledad.
Miedo, un terrible miedo cuando te encuentras en el espejo.
Te repites que todo estará bien pero sabes que no será así.
Debes volver a empezar.
No puedes, sigue observándote.



miércoles

La novena ola

Sostuve cada segundo que viví a tu lado, cada palabra de tu boca, cada respiro que me compartías para que duraran en mi memoria. Sostuve cada encuentro como una forma de vivir y que me hacía sentir parte del mundo. Sostuve tus ojos junto a los míos y te sonreía para expresar lo mucho que te amaba. Siempre sentiré por ti  un calor tan cercano a la ternura y a la pasión de los animales. Siempre mantendré un mar dentro de mi corazón que sólo pertenece a ti. Siempre recordaré las flores que crecieron entre nosotros, los pajaros que nos mecían y el mar de la madrugada. Siempre recordaré tu risa y la forma en que comías esa última cereza. Fuimos todos los colores de Cai Guo-Qiang, el cielo fue el tiempo.




viernes

Sábado

Recuerdo los colores que se convertían en tu rostro, de gris a magenta y de purpurina en mis labios. Recuerdo tus ojos que se desplegaban como pequeñas flores y todo tenía una conexión: estallidos de la mente. Recuerdo ir en diversas direcciones y encontrarme en todas partes, entendí la naturaleza y el mar nos mecía. Recuerdo encontrarte entre la noche y temblar contigo, el diablo me visitó y no podía dejar de verlo (no te lo dije). Recuerdo que se desplegaba la información y no paraba, como un río de sangre que me golpeaba con aromas, con rostros, conmigo. Recuerdo que escuchaba todas las voces y todos los silencios y que eras todo lo que llenaba la habitación, tu luz era el faro que me regresaba. Recuerdo que podía sentir mi cuerpo y me convertía en agua. Recuerdo que sentí el miedo de años, el miedo que aparecía en la ventana. Recuerdo los cristales. Recuerdo que no podía regresar y decidí cerrar los ojos para que todo fuea polvo. Recuerdo que no paraba de correr y que todo podría volverse eterno. Recuerdo tenerte y encontrar el destino. Recuerdo seguirte hasta la orilla del mar y no soltabas mi mano, creí que iba a morir y entonces sólo tenías que recoger los restos, volver a unir todo. Recuerdo que me rodeaba cada ser y no podía respirar. Recuerdo que eras todo entre mis manos. Recuerdo que mi lengua estaba dentro de ti y no podía parar de besarte. Recuerdo que una furia estaba en mi pecho ardiendo y decidí voltear para no verlo, para no hacerme daño. Recuerdo el crujido tras los ojos y sentir tus brazos. Recuerdo.

Rito

Bajo centinelas esperar el atardecer tibio verde, amarillo y gris brilla, brilla, brilla en la punta. Caminar en línea encontrar las s...