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Me

Me despiertas cada mañana con algo nuevo que pensar, como una nueva línea que se abre entre todo lo que conservo en mi mente. Me inquietas cada día como aquellos pájaros que vuelan al atardecer o los gritos de las hojas en el verano. Me tranquiliza oírte hablar y hablar por horas de todo, de nada. Me llevas de la mano por la calles y me tomas entre las ciudades para recordar cada hora, cada instante. Me atemorizas y me sonrojas cada vez que me observas. Me envuelves entre tus manos como una flor en el invierno, tan delicadamente; tan voraz como un animal entre la hierba.

Me embrujas entre las flores:




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