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El pescador

No sé por qué pero no puedo dejar de pensar en él, tal vez porque sigue vivo, por sus escandalosos enfrentamientos. Puedo recordar su primer movimiento pero no puedo captar el último, su juventud en el agua de media noche, en una noche roja y en los entremares de una costa. Todos los lugares son lo mismo cuando se trata de describir al mismo personaje, todas las noches pueden ser él, otro o alguien que se parece a mí.




El pescador puede llegar a ser el elemento que complete la armonía, a quien siempre se buscó: la bondad entre nosotros, la belleza y la ternura de un encantador quien se deja caer en un elegante revoloteo. Él como caos y desesperanza, como un concepto que no se podrá describir y que confunda a todos, que altere a sus semejantes, que su rostro jamás se pueda reflejar. El único sobreviviente.





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