viernes

Ociosidad colectiva



Después de muchos meses, sentada en este escritorio, me doy cuanta que convivir con las mismas personas por muchas horas las convierte en parte de tu vida. A algunas las ignoras por motivos obvios, otras se convierten en personajes y frases. Todo esto es como un torbellino de pequeñas historias. Cada momento y cada instante: desde el pin-pon de escritorio, la maquina de refrescos que te devuelve en monedas de 50 centavos 10 pesos o cuando se come tu mano, la impresora con sus manchas amarillas y los mensajes ocultos, la red que te permite compartir infinidad de información (bueno ya no tanta), sistemas de educación, amaneceres con olor a tinta, errores, ortografía, luz ahorradora colgando del techo, llantas ponchadas, extraños que entran y salen.

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