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Sábado

Recuerdo los colores que se convertían en tu rostro, de gris a magenta y de purpurina en mis labios. Recuerdo tus ojos que se desplegaban como pequeñas flores y todo tenía una conexión: estallidos de la mente. Recuerdo ir en diversas direcciones y encontrarme en todas partes, entendí la naturaleza y el mar nos mecía. Recuerdo encontrarte entre la noche y temblar contigo, el diablo me visitó y no podía dejar de verlo (no te lo dije). Recuerdo que se desplegaba la información y no paraba, como un río de sangre que me golpeaba con aromas, con rostros, conmigo. Recuerdo que escuchaba todas las voces y todos los silencios y que eras todo lo que llenaba la habitación, tu luz era el faro que me regresaba. Recuerdo que podía sentir mi cuerpo y me convertía en agua. Recuerdo que sentí el miedo de años, el miedo que aparecía en la ventana. Recuerdo los cristales. Recuerdo que no podía regresar y decidí cerrar los ojos para que todo fuea polvo. Recuerdo que no paraba de correr y que todo podría volverse eterno. Recuerdo tenerte y encontrar el destino. Recuerdo seguirte hasta la orilla del mar y no soltabas mi mano, creí que iba a morir y entonces sólo tenías que recoger los restos, volver a unir todo. Recuerdo que me rodeaba cada ser y no podía respirar. Recuerdo que eras todo entre mis manos. Recuerdo que mi lengua estaba dentro de ti y no podía parar de besarte. Recuerdo que una furia estaba en mi pecho ardiendo y decidí voltear para no verlo, para no hacerme daño. Recuerdo el crujido tras los ojos y sentir tus brazos. Recuerdo.

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