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Identificación

Una línea fría cruza por mi vientre, entre cuatro se parte y me congela: mi última esperanza. Me estiro y mi brazos se posan sobre mi cabeza, mi mano derecha se engancha a mi brazo izquierdo y lo ciñe con violencia, como una raíz de orquídea (la ansiedad) que invade, "no soy yo", me digo mientras trato de no ver la pantalla en negro y blanco.

Dos, tres, cuatro me rodean y me observan: tocan, contemplan, comentan. Todos estamos en esta orquesta. No me gusta que me toquen, evito todo contacto posible [tengo miedo]. Cierro los ojos por un momento y me imagino en el fondo de una piscina, cuando caen las luces de la noche, las veo, las imagino; regreso al rito y una serie de preguntas me distraen, sigue el escaneo, se concentran en ciertas zonas y suena el disparador, salen una a una las imágenes, no las quiero ver, cierro los ojos y me encuentro dentro una noche entre el olor a árboles y miel [quiero salir corriendo]. Coloca de nuevo el instrumento y con cortesía me preguntan y vuelven a preguntar, me citan instrucciones, me he enterrado las uñas; estoy de pie.

En una posición, sola, me conforto y cierro mi mano derecha y la aprieto, miro fijamente el frente, a un punto de fuga y repito "no soy yo", una luz blanca se sobrepone, hay un frío entre placas.



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