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Arrepentimiento en tres escenas

Escena I:


Pienso si realmente existe el arrepentimiento, un sentimiento inútil al final de todo. Siempre al final como un consuelo, casi siempre tarde. Educados para dejar un destello en alguno punto. El malestar de lo fallido, me preguntó: por qué hasta este momento, cuando ya no puedes solucionar nada, cuando ya no vale nada. El daño está hecho.


Escena II:

Una condición humana es ser condescendiente, la sombra de los sentimientos inconclusos, frustrados. Existe aquello que todos mencionan como algo cálido, una película que corre a la velocidad de los pensamientos, el reflejo en el televisor, los recuerdos escritos en una pantalla digital, de la calle que nunca cruzaste, de las tantas veces que no mencionaste mi nombre por miedo a que aparezca entre tu mirada y la imaginación, el olor a flores que buscarás en diversas figuras, el odio que se siente al final de algo que jamás gritaste, la frustración y la indiferencia de alguien que decidió abandonarte. Cómo no inventar una silueta en el borde de una cama mal tendida, estar presente cuando ya no era necesario, hartarse por el simple instinto de estar juntos en la distancia, buscarme en otras personas: los remplazos falsos.


Escena III:



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