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Estimado señor:

Me encuentro un tanto aturdida: la soledad del adulto responsable que trabaja jornadas de más de ocho horas, en casa siempre para dormir.
No hay respuesta a mis llamadas telefónicas, no hay mensajes, ni correos electrónicos: no hay reclamos ni altas espectativas de una discusión, simplemente no hay nada.
Buscar a una persona puede ser tedioso, yo lo he llegado a odiar. Me cansé. Tú me abandonaste con la simple indiferencia. Y lo acepto. No es un reclamo, es solo una observación para futuras referencias. Entiendo. NO MOLESTAR. Nos convertimos en adultos responsables, así que decidiste revocar mi amistad. Logro entender los años, los traidores que nos separaron y los vigilantes que me tienen bajo cautela.
Y te escribo mediante este post porque lo he intentado todo (todo lo que mi cordura permite), no molestaré más. Nada mio en ti, inmensidad en nosotros. Hoy pierdo un amigo (que ni por la amistad de tanto años se atreve a darme la cara) y gano la tranquilidad de sentirme sola. Un ser espiritual para todos y todos en mi.
P.D. Espero vayas al médico, espero estés bien, espero tu felicidad y espero.
Último desdoblamiento de "sus".

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